Download Freewww.bigtheme.net/joomla Joomla Templates Responsive

Muchas gracias, muy buenos días. Quisiera saludar al señor Director de CEFIR, nuestro anfitrión Federico Gomensoro, a mi querida amiga Gladis Genua, Directora Representante de la CAF en Uruguay, a mi colega Consejero Svetogorsky, representante de mi querido amigo el Embajador Ferrer y otros representantes del Palacio Santos, señores representantes del gobierno, señor intendente de Treinta y Tres, otros representantes de otras intendencias, señoras y señores.

Quiero agradecer, en primer lugar, la invitación a participar de esta Primera Jornada de Trabajo del Observatorio de Fronteras para cooperación y desarrollo fronterizo Uruguay-Brasil. Estoy seguro que la comprensión de las problemáticas y complejidades de las fronteras sólo es posible cuando se abarca la participación ciudadana en el marco de la dinámica de la integración regional. En ese sentido el CEFIR, con apoyo de la CAF, cumple un rol fundamental en el proceso de diálogo, investigación, formación, acción política, necesarios para un fortalecimiento de nuestra región.

Pensar en la frontera es pensar en la integración, la interrelación, en compartir en un marco espacial compuesto por dos o más estados, buscando afianzar la existencia soberana en comunidad. Todo eso sin olvidar a los más afectados en el proceso, que son los ciudadanos que habitan en la misma. En general, los habitantes de una frontera, especialmente de ciudades gemelas, no realizan sus actividades diarias, sea trabajo u ocio, ciñéndose a las áreas definidas o delimitadas políticamente para cada unidad nacional, sus vidas cotidianas escapan a esas limitaciones. Asimismo, es deber del estado velar porque tengan siempre sus necesidades básicas atendidas, por eso la importancia de la colaboración entre estados fronterizos.

La zona de frontera tiene así especial importancia en la búsqueda de proyectos comunes; así como la defensa de la soberanía nacional involucra consideraciones de orden estratégico, una política de fronteras debe ser pensada y elaborada en forma permanente y no coyuntural. En este sentido, recuerdo la reunión ministerial del Cono Sur sobre Seguridad en las Fronteras, realizada en Brasilia en noviembre pasado, en la cual el presidente Temer firmó un decreto que instaura un nuevo Programa de Protección Integrada de Fronteras. Pero más allá de lo que tenemos ya en curso en términos de proyectos bilaterales, como la hidrovía Uruguay-Brasil, el segundo puente sobre el río Yaguarón, la propuesta de binacionalización del aeropuerto de Rivera, hoy voy a referirme a nuestra nueva agenda de cooperación y desarrollo fronterizo, voy a hablar muy brevemente de qué podemos hacer todavía. En la 10ª.

Reunión Plenaria de la Nueva Agenda, que fue en abril del año pasado, fue lanzado el Plan Integrado de Mecanismos, que es un importante instrumento para acompañar la implementación de nuestras políticas de integración fronteriza, identificar lo que tuvo éxito y aquello que necesitamos mejorar respecto a los proyectos de nuestra franja común. Dicho plan es una respuesta a las demandas de las poblaciones de las 12 ciudades gemelas que conforman la frontera Brasil-Uruguay. Por ejemplo, se plantea el incremento de la cooperación jurídica y entre autoridades policiales, la reducción de la informalidad en las relaciones laborales fronterizas, proyectos de capacitación conjuntos de agentes de salud, monitoreo de cantidad y calidad de las aguas de la Laguna Merín y el Río Quarai, establecimiento de escuelas interculturales de fronteras, cursos binacionales de nivel universitario y pos-universitario, construcción de un ambiente favorable para pequeñas empresas, entre otros. En suma, creemos que lo que debe guiarnos más allá del sentimiento de hermandad que une a nuestros pueblos, debe ser la seriedad, el pragmatismo y el sentido práctico. Nosotros estamos unidos por la geografía, por la historia, por la economía y por la amistad y creo no equivocarme cuando pienso que es en la frontera donde esa unión es aún más evidente.

Yo quisiera concluir estas breves palabras con un ejemplo que siempre nos permite crear expectativas aún más ambiciosas. Como sabemos todos, de las ciudades gemelas de la franja fronteriza entre Uruguay y Brasil, la de mayor peso demográfico, con más de 170 mil habitantes, es la conurbanización de Rivera en Uruguay y Livramento en Brasil. Allá, donde ya se dice que hay Mercosur hace mucho tiempo, la buena vecindad ha generado las expresiones “frontera de la paz” y “frontera hermana”, que forman parte no sólo del discurso institucional sino también ciudadano. El desarrollo de este espacio donde prosperan proyectos comunes de importancia permite creer que en un futuro no muy lejano, las ciudades fronterizas entre Brasil y Uruguay sean todas instrumentos incontestables al servicio de nuestra permanente integración.

Yo quisiera, después de unas palabras muy protocolares, sólo subrayar la impresión que yo tengo como embajador de Brasil en Uruguay: tratando ese tema, estoy seguro que es uno de los pilares de la relación bilateral. Nosotros tenemos que tener en cuenta el tratamiento de ese tema en ambas cancillerías. Primero, reconocemos que el tema es una de las bases más importantes del relacionamiento bilateral y nosotros ya contamos con los mecanismos institucionales, bilaterales necesarios, no tenemos que crear más nada. Nuestros colegas de otras administraciones ya hicieron ese trabajo, y muy bien hecho, que nos permite contar hoy día de ambos lados, con buena voluntad política que creo que es el elemento más importante, bien señalado por mi querida colega de la CAF, que no es común en todas las fronteras. Entre Brasil y Uruguay contamos con esa buena voluntad de seguir adelante, de hacer cosas, de reconocer que la vida en la franja fronteriza merece una atención especial de los dos gobiernos. Ya tenemos ese reconocimiento, ya tenemos el reconocimiento común, señalé que es el pilar de la relación bilateral, ya tenemos los mecanismos y tenemos la forma financiera de organismos internacionales interesados en ese tema. Tenemos entonces que reunir esas fuerzas tan importantes, tan positivas y constructivas para seguir adelante y no dejar que, quizás, circunstancias pasajeras en ambos lados puedan impedir que ese avance continúe contribuyendo, como ya mencioné, al afianzamiento de nuestra buena vecindad. Muchas gracias.